
Reunidos en Brasil para la 30 Conferencia de las partes (COP, por sus siglas en inglés) de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, los representantes de casi todos los países empezaron a trabajar para acordar cómo evitar que la tierra se caliente a niveles catastróficos por las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. Ya desde ayer el panorama parecía propicio, cuando se logró la aprobación de la agenda propuesta por el gobierno de Brasil. La gran fuerza detrás del Acuerdo de París, Christiana Figueres, despejó muchos de los temores que quedaban al afirmar que el mundo no necesita a Estados Unidos para avanzar hacia la descarbonización total: “¡Ciao, bambino!”, dijo al gobierno de Donald Trump en la reunión, tras confirmarse que no hay representantes de alto nivel de ese país en la cumbre.
Mientras los delegados trabajaban en torno a la gran meta de la cumbre —cómo cubrir la brecha de financiamiento climático sin la cual no podrá invertirse lo suficiente en medidas contra el calentamiento global—, dos declaraciones acapararon la atención de muchos asistentes y los titulares de todo el globo. Por un lado, los países insulares y pequeños advirtieron de que un aumento de las temperaturas de más de 1.5 grados sería el fin de su existencia, porque el nivel del mar se alzaría tanto que los ahogaría. Por el otro, el jefe Raoni del pueblo kayapo, que habita en la Amazonía, clamó contra los proyectos petroleros en la selva y exigió que se ponga a los pueblos indígenas al centro de la lucha; después de todo, el presidente Lula da Silva ha hecho de ésta la cumbre de los pueblos, y ahora se espera que todos actúen en consecuencia.
En cuanto a las actividades del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), hemos dado seguimiento a la agenda de las personas defensoras ambientales. El hecho de que la sede de esta COP30 sea Brasil ha permitido visibilizar aún más la grave situación de violencia que enfrentan quienes defienden la vida, la tierra y el territorio en el continente americano y encontrar similitudes con lo que viven las personas defensoras en México.
Asistimos a uno de los eventos organizados por Global Witness, organización aliada del CEMDA, con el tituló Environmental Defenders and Communities- A cross-cutting priority in climate negotiations, en el cual escuchamos testimonios de viva voz de mujeres y hombres que están siendo amenazados de muerte por proteger el pulmón del planeta Tierra, la selva amazónica.
“Mi vida ha sido amenazada. Vivo con el miedo de una bala en mi cabeza, pero no voy a dejar de proteger mi tierra y mi hogar”, señaló una defensora ambiental amazónica quien denunció al procurador federal de su región de usar recursos públicos para atacar a las personas defensoras. “La gente debe saber que estos agresores van a ser llevados a cuentas”, apuntó.
Durante el foro se repitió algo que se ha mencionado durante años pero que sigue sin traducirse en brindar protección prioritaria a las personas indígenas y comunidades rurales: los grupos indígenas protegen los ecosistemas y los recursos naturales que ayudan a combatir la emergencia climática. “Sin los pueblos indígenas no hay negociación climática”, se recordó.
Seguimos también la conferencia de prensa de la Climate Action Network América Latina (CAN-LA) en la cual se señaló que el reto principal para la COP30 es culminar con una meta global de Adaptación, para lo cual se requieren los indicadores y medios de implementación que permitan avanzar en la hoja de ruta trazada en la COP29, que se celebró el año pasado en Bakú, Azerbaiyán. Asimismo, se hizo un llamado para que se brinde el apoyo necesario a los países que no han elaborado sus planes de adaptación.
En cuanto al financiamiento, se recordó que los recursos para que los países del sur global atiendan la emergencia climática no son una caridad de parte de los países desarrollados, sino un derecho que ya ha sido reconocido en las recientes Opiniones Consultivas tanto de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como de la Corte Internacional de Justicia. Recordemos que la brecha financiera supera los 365 mil millones de dólares. El dinero existe pues es menos que el presupuesto militar de muchos países, así que la falta de recursos no debe ser un pretexto para avanzar en esta materia.
Se recordó también que los países del sur global como Argentina, México y Brasil están invirtiendo muchos recursos últimamente en gas fósil. Sin embargo, —señalaron— este gas “no es un combustible de transición, sino de regresión”, pues tiene altas concentraciones de metano, uno de los principales causantes del calentamiento global.
Finalmente, en la conferencia de prensa se insistió en que las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés) son la mejor forma de cumplir con el Acuerdo de París, pero también de alcanzar justicia climática.