Con el mar la vida es más sabrosa… y sin él, no tiene futuro.

 

Sabor, saber, vida, movimiento, belleza… El mar nos brinda servicios y beneficios de todo tipo, y la clave para conservarlos está en las comunidades pesqueras. Por eso hoy, Día mundial de la pesca, las festejamos y aplaudimos y redoblamos nuestro llamado a que México mire los mares y duplique los esfuerzos para su conservación y aprovechamiento sustentable.

En México hay casi un cuarto de millón de pescadores, y su producción alcanza un millón 740 mil toneladas y aporta 42 mil millones de pesos a la economía nacional. Los estados que más producen en términos de valor son Sinaloa y Sonora. A ellos siguen de cerca Nayarit y Chiapas —impulsados por la producción de camarón— y Campeche y Yucatán. En total, se aprovechan en México unas setecientas especies comerciales.

Esta riqueza, por desgracia, está en riesgo. Una regulación que a veces es excesiva y a veces está muy ausente; la impunidad con la que campa el crimen organizado, así como la desatención por parte del sector público, tienen a la biodiversidad marina mexicana contra las cuerdas. La tercera parte de las pesquerías mexicanas están en deterioro, y una porción muy importante del resto está ya al límite de su capacidad.

La salida está en cambiar nuestra relación con los mares y en fortalecer a las comunidades costeñas de la mano del Estado. Urge defenderlas y defender las especies marinas ante el embate del crimen organizado. Todos necesitamos una mayor intervención para acumular capacidades y agregar valor en las comunidades, y no solamente en otros puntos de la cadena de valor. Hace falta combatir la pesca ilegal y fortalecer a la legal.

Este Día mundial de la pesca es tiempo de mirar al mar y de trabajar por él, con todos. Sólo así, en los mares y con las comunidades pesqueras tendremos un futuro sustentable.