Marcos Aguilar Rojas

Marcos era el representante agrario de la comunidad indígena tepehuana–wixárika, quienes habitan el territorio desde hace tiempo. Defendía la tierra, el agua y la memoria de su comunidad al ser uno de los pocos pueblos indígenas de esta comunidad. Desde hace tiempo la comunidad de Azqueltán reclama la restitución de 45 mil hectáreas con base a un título virreinal de 1733. Durante más de dos siglos, la comunidad ha sufrido invasión de tierras, desplazamientos por parte de ganaderos, amenazas y violencia.

A partir de un proceso organizativo, en el 2013 se declaró la autonomía del pueblo, validado por el Estado de Jalisco en el 2015. Desde este año, la comunidad ha mantenido un juicio agrario para exigir la titulación de las tierras y poder defenderlas de los continuos intentos de despojo por parte de actores externos.

El 26 de noviembre del 2025, Marcos y su hermano, Gabriel, se encontraban en el predio comunal El Caracol en Azqueltán retirando ganado que había invadido la zona. De pronto, un grupo de personas armadas abrieron fuego contra ellos matando en el momento a Marcos y dejando herido a Gabriel. Sus agresores, todos identificados pero impunes, están vinculados a pequeños propietarios del municipio de Villa Guerrero. Este hecho derivó en marchas para exigir justicia por el ataque y la intervención del estado para restituir la tierra, así como el señalamiento a las autoridades por obstruir la justicia, minimizar los hechos y proteger a los agresores, quienes han sido denunciados en múltiples ocasiones.