
Karina defendía y exigía el derecho al agua en el fraccionamiento donde vivía en el municipio de El Arenal, Jalisco. Era integrante y representante legal de la asociación vecinal La Cima Nuestra Prioridad quienes desde el 2012 presentaron desabastos considerables, teniendo acceso a agua solo 30 minutos al día.
Karina denunció en distintas ocasiones los adeudos millonarios de la constructora con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) quienes suspendían el suministro de energía al pozo que suministraba a agua al fraccionamientos de Karina. A partir de entonces, junto con la asociación vecinal, organizaron movilizaciones y transmisiones en redes sociales, haciendo llamados a las autoridades y denunciando a las empresas responsables.
El 23 de marzo de 2025, Karina y otros vecinos participaron en una manifestación pública para exigir sus derechos. Aunque los hostigamientos por redes sociales eran algo común en su labor, las amenazas de muerte se volvieron reales, esa fue la última vez que Karina participó en un evento de activismo. El 14 de abril de 2025, personas no identificadas entraron a su casa, la sacaron a la fuerza y la desaparecieron hasta el 3 de mayo de 2025 cuando encontraron su cuerpo en la carretera. Con signos de exposición al sol y altos grados de descomposición, se tuvo que esperar a la identificación de su familia para constatar que era ella. Este caso se está estudiando como feminicidio.