
También conocido como Tino, fue un defensor de la comunidad chontal de Barra de la Cruz, Oaxaca. Dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos, ocupando varios cargos como regente municipal y representante agrario de Barra de la Cruz. Desde siempre fue una persona sensible con la naturaleza, el campo y el mar. También le gustaba jugar béisbol.
La comunidad de Barra de la Cruz colinda con la zona prioritaria de anidación de tortugas marinas con mayor número de anidaciones por temporada registrado en los últimos años. Sin embargo, a solo 40 km, se encuentra Bahías de Huatulco, un destino altamente turístico. Esto ha traído una expansión inmobiliaria y hotelera de alto impacto para los ecosistemas costeros en los últimos años, poniendo en riesgo el hábitat de anidación de las tortugas.
En el 2013, Cristino fundó el colectivo Defensores Ambientalistas de Barra de la Cruz para la protección de las playas y defenderse contra la tala ilegal de manglares propiciada por grupos externos e internos a la comunidad para fines turísticos e inmobiliarios. Su labor de defensa logró el decreto de la zona como Área Natural Protegida bajo la categoría de santuario. Sin embargo, tras constantes amenazas, en el 2021, se incorporaron al Mecanismo de Protección para personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, tras el ataqué con armas de fuego de uno los integrantes del colectivo. A pesar de ello, el 28 de febrero, alrededor de las 6 de la tarde, Cristino se encontraba en el quiosco de su comunidad cuando dos sujetos en motocicleta le dispararon hasta asesinarlo.